• 9
  • ene
  • 2015

La masacre de París es un fenómeno complejo, aunque en primera instancia a todos nos causa repulsión y rabia el hecho de que se acabe con 12 vidas por el mero hecho de mostrar su pensamiento, por más ofensivo que esto pueda resultar para algunos. La desproporción entre la motivación y su consecuencia es inaceptable.

Decía que es un fenómeno complejo porque no se da en un marco neutro y despojado de condiciones propicias, sino todo lo contrario, la vieja Francia, madre de la cultura occidental, es hoy un país multicultural con un un 11% de su población conformada por extranjeros inmigrantes, sin contar los millones de franceses de primera generación hijos de inmigrantes de las antiguas colonias del Magreb y el África Subsahariana, que son el núcleo de ese 6% de habitantes de religión musulmana que habitan su territorio.

El dato meCharlie égypteramente demográfico no es suficientemente claro si no se lo cruza con la cuestión social, ya que migración, juventud y pobreza son directamente proporcionales, como lo muestran los estallidos sociales de París de 2005 y 2006, en el que miles de jóvenes de los guetos que rodean la ciudad de París bajaron al centro a producir incendios y desmanes. Guetos como el de Clichy-sous-Bois, al norte de París, donde viven 1,3 millones de personas (el 47 por ciento menor de 25 años) de 80 nacionalidades diferentes y donde el desempleo alcanza el 40 por ciento.

Francia es un país secular en el que las manifestaciones religiosas, inclusive las propias del mayoritario catolicismo, son derivadas a la privacidad de los hogares, cosa que ha generado verdaderas batallas culturales como la que significó la ley de prohibición del uso público del velo islámico por parte de las mujeres en 2011 y ratificado por la Corte Suprema en 2014.

Y si esto no fuera suficiente existe un contexto general que vive hoy el mundo en relación a los conflictos alrededor del empuje de los fundamentalismos islámicos y las respuestas occidentales, cuyos detalles son por todos conocidos.

Es dentro de esa complejidad que se produce la masacre de Charlie Hebdo en París.

Ante la corriente de solidaridad que se ha desatado en Occidente sobre este tema bajo el lema “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie), el periodista español José Antonio Gutierrez Danton expresa, en el blog Tlaxcala, una visión diferente y merecedora de ser leída con atención, aún si se disiente sobre ella: “Yo no soy Charlie“, a continuación su transcripción:

“Parto aclarando antes que nada, que considero una atrocidad el ataque a las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo en París y que no creo que, en ninguna circunstancia, sea justificable convertir a un periodista, por dudosa que sea su calidad profesional, en un objetivo militar. Lo mismo es válido en Francia, como lo es en Colombia o en Palestina. Tampoco me identifico con ningún fundamentalismo, ni cristiano, ni judío, ni musulmán ni tampoco con el bobo-secularismo afrancesado, que erige a la sagrada “République” en una diosa. Hago estas aclaraciones necesarias pues, por más que insistan los gurús de la alta política que en Europa vivimos en una “democracia ejemplar” con “grandes libertades”, sabemos que el Gran Hermano nos vigila y que cualquier discurso que se salga del libreto es castigado duramente. Pero no creo que censurar el ataque en contra de Charlie Hebdo sea sinónimo de celebrar una revista que es, fundamentalmente, un monumento a la intolerancia, al racismo y a la arrogancia colonial.

Miles de personas, comprensiblemente afectadas por este atentado, han circulado mensajes en francés diciendo “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie), como si este mensaje fuera el último grito en la defensa de la libertad. Pues bien, yo no soy Charlie. No me identifico con la representación degradante y “caricaturesca” que hace del mundo islámico, en plena época de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, con toda la carga racista y colonialista que esto conlleva. No puedo ver con buena cara esa constante agresión simbólica que tiene como contrapartida una agresión física y real, mediante los bombardeos y ocupaciones militares a países pertenecientes a este horizonte cultural. Tampoco puedo ver con buenos ojos estas caricaturas y sus textos ofensivos, cuando los árabes son uno de los sectores más marginados, empobrecidos y explotados de la sociedad francesa, que han recibido históricamente un trato brutal: no se me olvida que en el metro de París, a comienzos de los ‘60, la policía masacró a palos a 200 argelinos por demandar el fin de la ocupación francesa de su país, que ya había dejado un saldo estimado de un millón de “incivilizados” árabes muertos. No se trata de inocentes caricaturas hechas por libre pensadores, sino que se trata de mensajes, producidos desde los medios de comunicación de masas (si, aunque pose de alternativo Charlie Hebdo pertenece a los medios de masas), cargados de estereotipos y odios, que refuerzan un discurso que entiende a los árabes como bárbaros a los cuales hay que contener, desarraigar, controlar, reprimir, oprimir y exterminar. Mensajes cuyo propósito implícito es justificar las invasiones a países del Oriente Medio así como las múltiples intervenciones y bombardeos que desde Occidente se orquestan en la defensa del nuevo reparto imperial. El actor español Willy Toledo decía, en una declaración polémica -por apenas evidenciar lo obvio-, que “Occidente mata todos los días. Sin ruido”. Y eso es lo que Charlie y su humor negro ocultan bajo la forma de la sátira.

No me olvido de la carátula del N°1099 de Charlie Hebdo, en la cual se trivializaba la masacre de más de mil egipcios por una brutal dictadura militar, que tiene el beneplácito de Francia y de EEUU, mediante una portada que dice algo así como “Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas”. La caricatura era la de un hombre musulmán acribillado, mientras trataba de protegerse con el Corán. Habrá a quien le parezca esto gracioso. También, en su época, colonos ingleses en Tierra del Fuego creían que era gracioso posar en fotografías junto a los indígenas que habian “cazado”, con amplias sonrisas, carabina en mano, y con el pie encima del cadáver sanguinolento aún caliente. En vez de graciosa, esa caricatura me parece violenta y colonial, un abuso de la tan ficticia como manoseada libertad de prensa occidental. ¿Qué ocurriría si yo hiciera ahora una revista cuya portada tuviera el siguiente lema: “Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas” e hiciera una caricatura del fallecido Jean Cabut acribillado con una copia de la revista en sus manos? Claro que sería un escándalo: la vida de un francés es sagrada. La de un egipcio (o la de un palestino, iraquí, sirio, etc.) es material “humorístico”. Por eso no soy Charlie, pues para mí la vida de cada uno de esos egipcios acribillados es tan sagrada como la de cualquiera de esos caricaturistas hoy asesinados.

Ya sabemos que viene de aquí para allá: habrá discursos de defender la libertad de prensa por parte de los mismos países que en 1999 dieron la bendición al bombardeo de la OTAN, en Belgrado, de la estación de TV pública serbia por llamarla “el ministerio de mentiras”; que callaron cuando Israel bombardeó en Beirut la estación de TV Al-Manar en el 2006; que callan los asesinatos de periodistas críticos colombianos y palestinos. Luego de la hermosa retórica pro-libertad, vendrá la acción liberticida: más macartismo dizque “anti-terrorismo”, más intervenciones coloniales, más restricciones a esas “garantías democráticas” en vías de extinción, y por supuesto, más racismo. Europa se consume en una espiral de odio xenófobo, de islamofobia, de anti-semitismo (los palestinos son semitas, de hecho) y este ambiente se hace cada vez más irrespirable. Los musulmanes ya son los judíos en la Europa del siglo XXI, y los partidos neo-nazis se están haciendo nuevamente respetables 80 años después gracias a este repugnante sentimiento. Por todo esto, pese a la repulsión que me causan los ataques de París, Je ne suis pas Charlie.”

Scridb filter
Compartir
  • 3
  • ene
  • 2015

Ulrich-BeckHa muerto el sociólogo alemán, ULRICH BECK, un pensador implacable sobre nuestro tiempo, autor del libro esencial “La Sociedad del Riesgo”, y quien escribió la frase más brutalmente perfecta para definir el “error” en el que vive el siglo XXI, el efecto del neoliberalismo, y del que se desprenden la mayor parte de sus indeseables consecuencias:

“Soluciones biográficas para problemas sistémicos”.

Beck planteó la idea de una sociedad que ha perdido los firmes resguardos institucionales de la que llamó Primera Modernidad, para enfrentarse a un individualismo liberado de certezas y sumido en el riesgo existencial, desde lo laboral a lo vital.

En sus últimos años apostó a una Europa unida en base a la idea de un cosmopolitismo frente a las tensiones fragmentarias del viejo continente y ejerció claras críticas al efecto del dominio del poder financiero por sobre la potestad de los estados.

Noticia en La Vanguardia

Scridb filter
Compartir
  • 20
  • dic
  • 2014

EEUU tiene una base militar en territorio cubano con 150 presos sin acusación, sin juicio y bajo tormentos. Pero la dictadura es Cuba.

EEUU condenó a 35 años a un soldado que reveló crímenes de guerra de su gobierno y persigue por el mundo a un ciudadano que denunció el espionaje global norteamericano. Pero la dictadura es Cuba

EEUU exonera a un negro 70 años después de ejecutado y ofrece a los países presos detenidos por años sin juicio en Guantanamo, pero la dictadura es Cuba.

EEUU entrega 3 presos políticos cubanos a cambio de 1 preso político norteamericano. Pero la dictadura es Cuba.

EEUU encarcela a sus ciudadanos que reclaman por el gatillo fácil contra los negros y libera a los policías que asesinan a sus compatriotas de color. Pero la dictadura es Cuba.

EEUU ordenó ejecutar al Che, atentó contra Fidel e invadió territorio cubano. Pero la dictadura es Cuba.

EEUU prohíbe a sus empresas invertir en Cuba . Pero la dictadura es Cuba.

EEUU le exije a sus ciudadanos una autorización del gobierno para viajar a la isla aunque sea de vacaciones. Pero la dictadura es Cuba.

EEUU construye un muro de 1.100 km en la frontera con México. Pero la dictadura es Cuba.

EEUU le negó la visa para ingresar al país a García Marquez, a Cortazar y a Neruda. Pero la dictadura es Cuba.

Scridb filter
Compartir
  • 4
  • dic
  • 2014

Nick Hanauer es un megamillonario norteamericano, uno de los accionistas fundadores de Amazon.com entre otros emprendimientos.

En marzo de 2012 desarrolló una conferencia TEDx ante otros multimillonarios en la cual cuestionó duramente la situación de desigualdad global y especialmente de los Estados Unidos, sosteniendo que la neoliberal Teoría del Derrame era un fracaso para el capitalismo y la dinámica social cuyo inevitable destino era una revolución de los desposeídos y las horcas para los multimillonarios.

Los responsables del grupo TED decidieron censurar el video de la charla de Hanauer quitándola del acceso desde su web al tiempo que los principales medios económicos de Estados Unidos se ocuparon de atacar y denostar su discurso sobre la necesidad de reducir la brecha entre el 1% de la población norteamericana y el 99% restante.

En agosto de 2014 Nick Hanauer repitió su charla TEDx y ahora sí ha sido publicada libremente. Entre las frases más impactantes de la charla de este multimillonario se encuentra la que dice “Las horcas vendrán por nosotros si no abordamos esto (el problema de la desigualdad). No es cuestión de si ocurrirá o no, sino de cuándo ocurrirá”.

TEDx Nick Hanauer. “Vienen las horcas” (subt en español) from Claudio Alvarez Terán on Vimeo.

Scridb filter
Compartir
  • 2
  • nov
  • 2014

El candidato massista a la gobernación de la provincia de Buenos Aires comenzó su campaña formal con una pegatina de carteles en el conurbano, que merecen un análisis de sus mensajes, propios del Manual del Buen Político Posmoderno.

El primero de esos carteles dice “Yo Quiero lo Mismo que Vos”.

Es típico del político posmoderno vaciarse de contenido ideológico para llenar ese vacío con lo que sea oportuno llenarse, flexible y superficialmente, es decir, puedo pensar lo que quieras que piense, o mejor dicho, lo que las encuestas digan que debo pensar. Entonces el candidato carece ya no de ideología, sino de un pensamiento propio y autónomo.

¿Incluirá en su rquieroeferencia a los poderes económicos y mediáticos? ¿Querrá lo mismo que ellos, o querrá lo mismo que nosotros? ¿O acaso querrá lo mismo que ambos, es decir, podrá querer blanco a la mañana y negro a la tarde?

Pero si el candidato quiere lo mismo que yo, ¿qué pasa si yo no quiero lo mismo que el candidato? Difícil silogismo.

Puede ser equiparable a la paradoja del mentiroso, del cretense Epiménides, que dice “Todos los cretenses son mentirosos”.  Si es así uno debería suponer entonces que Epiménides también es mentiroso porque es cretense, pero si él miente entonces su frase sería falsa, es decir, en realidad los cretenses no mienten.

Si Giustozzi quiere lo mismo que yo, pero yo no quiero lo que él quiere, significa entonces que él no quiere lo que quiere.

Otro cartel de Giustozzi dice “Yo Quiero un cambio seguro“.

Lluvia de oximorones. El oximorón es un concepto muy posmoderno también, que permite unir palabras con contenidos opuestos para dar forma a ideas con sentido. El oximorón es la particular expresión que adquiere hoy el viejo conflicto. Como todos sabemos, en nuestro tiempo han muerto los conflictos, son tiempos de consenso y de diálogo; ya no existen los opuestos, todo es positivo, pura transparencia IMG_20141021_205401_edit_editdonde los opuestos se funden.

Si Giustozzi quiere un “Cambio Seguro” debe ser porque es un “secreto a voces” que le gusta la “cerveza sin alcohol”, las películas de “muertos vivos”, los juegos de “realidad virtual” y leer al “periodismo independiente”. Pero no olvidemos que Giustozzi es una “copia original” de Massita, porque quiere volver a la época del “déficit cero”, ese “dulce tormento” que la “derecha siniestra” “casi siempre” agitó para poner al pueblo en “libertad condicional” y volver a empoderar al “libre mercado”. Lluvia de oximorones.

Un problema dsc01558-1adicional del slogan oximorónico del “Cambio Seguro” es que es el mismo que utilizó el Frente Cívico y Social en las elecciones legislativas de 2009, en las que obtuvo el 21% de los votos en lo que a la postre fue la peor elección del oficialismo en el ciclo kirchnerista.

Se ve que los asesores de marketing político del candidato Giustozzi hacen lo que predican y piensan lo mismo que vos… Ricardito.

El tercero de los carteles del candidato Giustozzi dice “Yo quiero que vivamos mejor” en una honesta y original declaración de principios. Algo así como lo que dicen pretender el 100% de los candidatos y desea el 100% de los electores.

En otroVivir mejor rasgo de posmodernismo militante el candidato nos dice que lo más importante es vivir mejor, que suena a predica espiritual de grupo de autoayuda, eludiendo lo que hace a la particularidad del político, que es decir cómo va a hacer para que el pueblo viva mejor.

Quizás si recurrimos al primero de los carteles podamos encontrar la respuesta, porque Giustozzi quiere que vivamos mejor y lo va a lograr haciendo lo que yo quiero, porque él piensa como yo.

La posmodernidad ha ido vaciando de contenido a la política, quitándole su carácter conflictivo, estimando lo que precisamente postula Giustozzi que finalmente todos queremos lo mismo y que los modos de alcanzar ese algo común no interesa tanto, que eso se debe dejar en manos de los gestores que administrarán las cosas de manera “segura”.

Un dato final para este festival de slogans vacíos del candidato Giustozzi, es que todos sus carteles comienzan con “YO”, otro símbolo de este posmodernismo donde el mundo gira alrededor de uno mismo, donde nada hay más importante que uno mismo y que en definitiva sostiene la idea de que el único objetivo de nuestra existencia es simplemente “vivir mejor”.

 

Scridb filter
Compartir
  • 14
  • sep
  • 2014

emilio-botin-a-la-moncloaEl pasado 10 de setiembre falleció uno de los hombres más ricos de España, con un patrimonio personal superior a los mil millones de dólares, considerado el empresario más influyente de la península y presidente de la entidad global española más representativa, el Banco Santander. Se trata de  Emilio Botín, y ese día un columnista del derechista diario El Mundo, Salvador Sostres, publicó una columna de opinión descarnadamente sincera sobre cuál es su significado y cómo funciona la economía para la derecha neoliberal.

Aún pudiendo no estar de acuerdo con lo que Sostres dice en su columna vale la pena leerla para seguir desmintiendo que es una vulgar mentira aquello de que las ideologías han muerto. En pocos párrafos ha quedado en claro lo que significa escribir cabalgando sobre la propia ideología.


Muere Emilio

por SALVADOR SOSTRES

QUE MUERA un pobre es importante para los familiares pero que muera un rico es trágico para España. Lo fundamental en un país son sus ricos y la turba es intercambiable. Lo que da identidad, elegancia y distinción a un Estado son sus millonarios.

La muerte del banquero Botín es una gran pérdida para España. Cuando mueren los hombres que saben ganar dinero y construir imperios, algo sustancial del país fenece y todos nos quedamos huérfanos. No lo digo por la persona, lo digo por el dinero. No por el dinero que Botín tenía, sino por la riqueza que podría estar ahora mismo creando si continuara todavía entre nosotros. La muerte de Botín sería un drama en cualquier país civilizado y en España la moda es insultar a los banqueros; pero si la riqueza tuvieran que crearla los canallas de los escraches nos habríamos muerto todos de hambre.

botin--644x362Botín fue mejor que cualquiera que se quejó de un banco. Botín aportó más bienestar e hizo más caridades de lo que jamás han hecho por los demás los de la denigrante infamia de ir a buscar a las personas a sus casas. Los puestos de trabajo que Botín creó han sido más importantes que la lamentable acción de cualquier sindicato.

Si todavía tienes algún derecho, oh quejica de cada pancarta, es porque Botín te lo paga. ¿Quién crees que mantiene la socialdemocracia? ¿Quién crees que financia las conquistas sociales? ¿Quién la sanidad de tu hijo, su escuela, tu subsidio? ¿Los sindicatos? ¡Madura, por el amor de Dios! Si fueras la mitad de imbécil y el doble de agradecido, seríamos un país más rico, y más refinado.

España tiene que aprender a no quejarse. Y a repudiar a quienes nos hunden en su miseria, y a dar las gracias a los que compensan nuestra mediocridad con su inteligencia, su habilidad y su increíble trabajo. Emilio Botín ha empleado a miles de trabajadores, ha hecho que cientos de miles de personas que no tenían dinero lo tuvieran prestado, ha ayudado a levantar pequeñas fortunas de la nada y a consolidar a las fortunas más grandes. Ninguno de sus detractores -especialmente los más chillones- se le puede comparar en nada.

Él cumplió con su misión y la vida de mucha gente fue mejor gracias a su paso por el mundo. ¿Qué has hecho tú, pequeña bestia vegetariana? Pues anda, cállate.

Scridb filter
Compartir