• 25
  • ene
  • 2012

El 24 de enero en una conferencia en la ciudad de Berlín, Alemania, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde hablando de la situación de los países de la Eurozona manifestó que los “recortes presupuestarios no hacen más que aumentar el riesgo de recesión” y aunque “algunos países no tienen alternativa y deben ajustar el gasto profunda y rápidamente, eso no vale para todos”. Aclaró posteriormente que “hay un buen número de países en los que el ajuste fiscal puede ser mucho más gradual”.
En el año 1979 la por entonces flamante Primer Ministra británica Margaret Thatcher pronunció en el lanzamiento de su plan de liberalización y ajuste de la economía su célebre frase “no hay alternativa” (There Is No Alternative), cuyo acróstico dará nombre a la doctrina neoliberal que reinará en casi todo el mundo de allí en adelante, la Doctrina TINA.
En 1980 Thatcher repitió reiteradas veces esa frase haciendo de ella el núcleo de su política y forjando aquella imagen de “Dama de Hierro” con la cual la recordará la historia.
La Doctrina TINA iniciada por Thatcher recorrió el mundo cual fantasma neoliberal en la década del 80 y especialmente en los 90.
En setiembre de 1993 el Secretario del Tesoro de Estados Unidos ; Paul O´Neil, expresó que, frente al fracaso del Estado intervencionista, “no hay alternativa viable” a las reformas de mercado, dato del cual había tomado nota Carlos Menem en Argentina cuando en octubre de 1991 incluyó en un discurso la frase “Sabemos que el camino es duro, pero sabemos que no hay otra alternativa”.
Tres décadas más tarde otra dama poderosa, viene a decir que sí hay otra alternativa al ajuste con recesión, al menos para algunos países.
Quizás Lagarde aún comandando el FMI siga teniendo algún recuerdo de su pasado en el Partido Socialista francés, o quizás finalmente se haya aprendido de que los pueblos buscan sus propias alternativas.
En esta misma Conferencia Christine Lagarde manifestó que los países de la Eurozona no crecerán en 2012, pero que sin embargo el mundo en su conjunto sí lo hará, y especialmente la región latinoamericana se caracterizará por ser una geografía en crecimiento.
Latinoamérica en el siglo XXI ha dejado en claro al mundo que hay otra alternativa al poder de los mercados y los ajustes neoliberales. La Directora Gerente del FMI tomó nota del cambio y corrigió la rígida Doctrina TINA, por ahora se trata solo de una modificación, quizás sea el comienzo de una rectificación.

 

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  • 17
  • ene
  • 2012

La muerte del político español Manuel Fraga Iribarne a los 89 años de edad nos pone otra vez frente al tratamiento comunicacional de un personaje controvertido.
Fraga fue hasta el domingo 15 de enero la última gran personalidad viva del franquismo, la conciencia histórica de una de las etapas más oscuras de la historia española.

Fraga y Franco

La simple palabra “franquismo” esconde un significado mayor, el franquismo fue una dictadura brutal surgida de la Guerra Civil que ensangrentó a España desde 1936 a 1939, y que gobernó el país desde 1939 hasta la muerte del Caudillo Francisco Franco en 1975.

La dictadura franquista se mantuvo neutral en la Segunda Guerra Mundial pero con claras simpatías por la Alemania nazi (recordar Guernica) y la Italia fascista. Uno de sus lemas más conocidos fue “Una Patria, Un Estado, Un Caudillo” que parafraseaba el lema hitleriano “Un pueblo, un imperio, un Líder”, y tuvo su sustento ideológico en el falangismo de Millán Astray promotor de la consigna “Viva la Muerte!”.

Fraga se incorporó a la dictadura franquista en 1951 cuando en España estaban prohibidos los partidos políticos y los sindicatos, miles de españoles exiliados, entre ellos artistas, políticos e intelectuales y se perseguía con la cárcel y la pena de muerte a los resistentes.

Fraga avaló como Ministro las ejecuciones mediante la metodología medieval del Garrote Vil del comunista Julián Grimau en 1963, y los anarquistas Delgado y Granados en 1964; ya con el dictador muerto y siendo Ministro de Gobierno de la extensión artificial de la dictadura con Arias Navarro, fue el responsable de la represión del 5 de marzo de 1976 en la ciudad vasca de Vittoria contra una manifestación obrera que dio como resultado el asesinato de 5 manifestantes por balas de la Guardia Civil.

Este representante de la dictadura franquista terminó construyendo el puente que transitó la historia española hacia la nueva democracia, no sin antes pergeñar la llamada Ley de Amnistía en 1977 que impide hasta nuestros días que los crímenes de la dictadura sean revisados por la justicia, incluidos obviamente los del propio Manuel Fraga Iribarne, y que fuera impugnada hasta por las Naciones Unidas.

Los diarios argentinos y españoles, salvo raras excepciones, soslayaron en sus titulares el costado más oscuro del muerto Fraga, haciéndolo parecer a los ojos de la ignorancia histórica como un respetable político de la derecha.

En Argentina, para Clarín Fraga fue una “figura esencial de la derecha española”, para La Nación “un legendario dirigente”, para Ámbito “ministro de Franco y figura clave de la transición”, para Página 12 ”el último caudillo franquista” y para Tiempo Argentino “el fundador del PP”.

En España, para El País Fraga fue “Un líder de la dictadura a la democracia”, para el ABC el “arquitecto de la derecha democrática”, para El Mundo ”el que guió a la derecha hasta la democracia”, para La Razón “El padre del centroderecha español”.

Como se ve los medios se quedaron con el Fraga político que llevó a cabo el pasaje de la dictadura a la democracia luego de la muerte del Caudillo ignorando el costado esencial de su carrera.

Solo algunos medios vascos recordaron a Fraga por su pasado más oscuro, el diario Deia tituló “Muere Manuel Fraga sin responder por su pasado franquista”, y El Diario puso en portada “Muere Manuel Fraga, el que fuera ministro del interior en el 5 de marzo de Vittoria”.

Sin embargo más allá de los medios tradicionales muchos españoles recordaron con la suficiente memoria a Manuel Fraga.

Un oyente de la REN1 llamó para dejar sentada su opinión sobre el suave tratamiento que la prensa daba a la muerte de Fraga dejando en breves minutos una clarificadora semblanza del hombre de la dictadura, del mismo modo Manuel Trillo reeditó su “Carta al asesino Manuel Fraga Iribarne” y el periodista Iñaki Errazkin publicó una necrológica fuera de lo políticamente correcto titulada “Fraga, Nunca Mais”.

El Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, titular del Partido Popular cuya creación se debe al propio Fraga, despidió al muerto diciendo que era “uno de los políticos más grandes del siglo XX” destacando su “figura de rasgo ejemplar”. El ex presidente Aznar, presidente honorario del PP, lo calificó de “hombre bueno”, y hasta los opositores socialistas prefirieron recordar su rol en la transición a la democracia.

Solo la Izquierda Unida y los partidos nacionalistas vascos optaron por no unirse a la caravana laudatoria para el muerto.

El significado de la muerte de Fraga para los medios y la política es seguir manteniendo en la ignorancia y el olvido aquellas décadas oprobiosas de la historia de España.

Si Fraga hubiera nacido en la Argentina seguramente hubiese recibido la muerte en prisión por sus crímenes de lesa humanidad, pero murió en su España, libre, y en medio del recuerdo del olvido.

El último gran franquista se ha ido para siempre, Fraga, Nunca Más.

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  • 6
  • ene
  • 2012

Con el pretexto de combatir la pirateria el Congreso de los Estados Unidos se apresta a votar la llamada Ley SOPA que avanza sobre el control de los contenidos de internet, inclusive para paginas que se situan fuera del territorio norteamericano.
El texto del proyecto que analiza el Senado de los Estados Unidos lo acerca a las formas legales de control del país mas experimentado en el tema que es China.
EEUU intenta control de Internet

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  • 30
  • dic
  • 2011

Dejar de enseñar para el pasado. Enseñar para el presente
El experto en educación Spencer Kagan explica las particularidades y beneficios de una clase en la que todos participan, estudiantes y docente
Aprendizaje cooperativo

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  • 13
  • dic
  • 2011

Robert Fisk es el más célebre de los periodistas británicos, especialista en temas de Medio Oriente, reside desde hace un cuarto de siglo en Beirut, El Líbano.
Fisk escribió un visceral artículo en el prestigioso periódico The Independent acerca de cómo occidente intenta ver en las rebeliones árabes lo que omite ver en su profunda crisis económico-financiera: la debilidad de una democracia formal convertida en la dictadura de los más poderosos: el Poder Financiero.

Debido a que debo escribir desde la región que produce más frases hechas por metro cuadrado que cualquier otro tema, quizá debería hacer una pausa antes de lamentarme por toda la basura y estupideces que he leído sobre la crisis financiera mundial. Pero voy a abrir fuego. Opino que los reportes sobre el colapso han caído más bajo que nunca, al grado de que ni la información de Medio Oriente se difunde con la clara obediencia que se rinde a las mismas instituciones y a los expertos de Harvard que colaboraron para crear este desastre criminal mundial.

Iniciemos con la llamada primavera árabe, que es en sí una grotesca distorsión verbal de lo que en realidad es un despertar árabe-musulmán que está sacudiendo a Medio Oriente; y los sucios paralelismos que se establecen entre estos movimientos y las protestas sociales en las capitales occidentales. Se nos ha engañado con los reportes de los pobres y los que no tienen que han tomado una página del libro de la primavera árabe, sobre la forma en que fueron derrocados los regímenes de Egipto, Túnez y, hasta cierto punto, Libia, y de cómo esto inspiró a estadunidenses, canadienses, británicos, españoles y griegos a manifestarse masivamente. Pero todo esto es absurdo.

La verdadera comparación ha sido inventada por los periodistas occidentales, siempre ansiosos por exaltar las rebeliones contra los dictadores árabes mientras ignoran las protestas contra los gobiernos democráticos de Occidente. Siempre desesperados por sacar de contexto las manifestaciones para sugerir que simplemente se deben a una moda originada en el mundo árabe. La verdad es algo distinta.

Lo que llevó a decenas de miles de árabes a las calles, y que después se volvieron millones en las capitales de Medio Oriente, fue la demanda de dignidad y la negativa a aceptar a las dictaduras de familias locales que son, de hecho, dueñas de estos países. Los Mubarak, los Ben Alí, los Kadafi, los reyes y emires del golfo y Jordania, y los Assad, todos ellos creían tener derecho de propiedad sobre naciones enteras. Egipto pertenecía a Mubarak Inc., Túnez a Bel Alí Inc. (y a la familia Traboulsi), Libia a Kadafi Inc. Los mártires de las dictaduras murieron para constatar que sus países pertenecían a los pueblos.

Este es el verdadero paralelismo con Occidente. Ciertamente los movimientos de protesta son contra las grandes corporaciones, en una causa perfectamente justificada, y contra los gobiernos. Lo que han descubierto los manifestantes, de manera algo tardía, es que durante décadas han sido engañados por democracias fraudulentas, que votan abnegadamente por partidos políticos que, después de triunfar en las urnas, entregan el mandato democrático y el poder popular a bancos, comerciantes y agencias calificadoras, todas ellas respaldadas por un coto de negligentes y deshonestos expertos de las más costosas universidades estadunidenses y think-tanks, que mantienen la ficción de que existe una crisis globalizada, en vez de una treta masiva contra los electores.

Los bancos y agencias calificadoras se han vuelto los dictadores de Occidente. Igual que los Mubarak y los Ben Alí, los bancos creyeron –y siguen creyendo– que son dueños de sus países. Las elecciones que les han dado poder, gracias a la cobardía y complicidad de los gobiernos, se vuelven tan falsas como los comicios en los que los árabes eran obligados a participar, década tras década, para ungir como gobernantes a los propietarios de sus países.

Goldman Sachs y el Banco Real de Escocia son los Mubarak y Ben Alí de Estados Unidos y Gran Bretaña, que devoraron la riqueza de los pueblos mediante tramposas recompensas y bonos para sus jefes sin escrúpulos a una dimensión infinitamente más rapaz que la pudieron imaginar los codiciosos dictadores árabes.

No fue necesario, aunque me fue útil, ver el programa Inside Job de Charles Ferguson transmitido esta semana por la BBC para demostrarme que las agencias calificadoras y los bancos estadunidenses son intercambiables, que el personal de ambas instituciones se mueve sin trámites entre las agencias, los bancos y el gobierno de Estados Unidos. Los mismos muchachos calificadores (casi siempre varones, claro) que calificaron con triple A préstamos devaluados y sus derivados en Estados Unidos ahora atacan a zarpazos a los pueblos de Europa –mediante su venenosa influencia en los mercados– y los amenazan con disminuir o retirar las mismas calificaciones a naciones europeas, que alguna vez otorgaron a criminales, antes del colapso financiero estadunidense.

Siempre he creído que los argumentos mesurados tienden a ganar las discusiones. Pero perdónenme, ¿quiénes son estas criaturas cuyas agencias calificadoras ahora espantan más a Francia de lo que Rommel lo hizo en 1940?

¿Por qué no me lo dicen mis colegas periodistas en Wall Street? ¿Por qué la BBC, CNN y –ay, Dios– hasta Al Jazeera, tratan a estas comunidades criminales como incuestionables instituciones de poder? ¿Por qué nadie investiga, como ha comenzado a hacerlo Inside Job, estos escandalosos tratos sucios? Todo esto me recuerda la manera igualmente cobarde en que los reporteros estadunidenses cubren Medio Oriente, la forma tenebrosa en que siempre evitan hacer críticas directas a Israel, siempre bajo el poder de un ejército de cabildos pro Likud que explican a los televidentes que la labor de paz de Estados Unidos en el conflicto israelí-palestino merece nuestra confianza; y por qué los buenos son los moderados y los malos son los terroristas.

Al menos los árabes han empezado a ignorar estas tonterías. Pero cuando los que protestan contra Wall Street hagan lo mismo, se convertirán en anarquistas, terroristas sociales en las calles de Estados Unidos que exigen que los Bernanke y Gethner enfrenten un juicio como al que se ha sometido a Hosni Mubarak. Nosotros, en Occidente, hemos creado a nuestros propios dictadores, pero a diferencia de los árabes los volvimos intocables.

El primer ministro de Irlanda, Enda Kenny, informó solemnemente a sus compatriotas esta semana que ellos no son responsables de la crisis en la que se encuentran. Ellos ya lo sabían, desde luego. ¿Por qué no les dijo de quién es la culpa? ¿No va siendo hora de que él y los otros primeros ministros europeos nos lo digan, y también de que los reporteros nos lo informen?

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  • 19
  • nov
  • 2011

¿El amor para una “Julieta” de jóvenes años es igual que el amor para una “Julieta” de medio siglo?

Jesús Quintero nos pone frente a a las dos Julietas y las distintas variaciones que tiene al amor

 

Untitled from Claudio Alvarez Terán on Vimeo.

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  • 5
  • nov
  • 2011

El comunicador español Jesús Quintero, en su programa El Loco Soy Yo, en un monólogo brillante sobre el devenir de los que hoy tenemos cincuenta, de los que nos hemos hecho mayores buscando sueños.

Esos que en Europa miran a los indignados desde la esperanza… y desde la derrota.

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  • 20
  • jun
  • 2011

En la misma semana dos diarios en lengua española, uno en Argentina y otro en España, recurrieron a la misma burda trampa tecnológica para construir “su” realidad, el uso del photoshop.

En España el diario La Razón, cuarto diario nacional en importancia en aquel país, propiedad del Grupo Planeta, herramienta de difusión del Partido Popular (PP) y de la Iglesia Católica española.

En Argentina el diario Perfil, propiedad del grupo editorial del mismo nombre, el editor de revistas más grande del país, adherido plenamente a la oposición política al actual gobierno nacional.

Ambos diarios hicieron la semana pasada lo que todos los medios periodísticos hacen siempre, mostrar una realidad recortada, su propia realidad. la realidad vista por La Razón y la realidad vista por Perfil. Pero en este caso esa construcción, habitualmente ideológica, se expuso en una imagen, se hizo clara y transparente.

El filósofo francés Jean Baudrillard entendía que vivimos tiempos de excesos, y que los excesos tensan hacia los extremos los conceptos, todo se visibiliza y se transparenta, incluso la construcción de la realidad que realizan los medios periodísticos.

En el caso de La Razón se trató de mostrar que las manifestaciones de “los indignados” en Madrid no eran lo masivas que se suponían que eran. En el caso de Perfil se trato de mostrar fotográficamente el estrecho vínculo entre la presidenta Kirchner y la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.

Para obtener su objetivo La Razón decidió “quitar” manifestantes de la manifestación. Los que estaban dejaron de estar. Para la foto de tapa de La Razón nunca estuvieron allí personas que allí estaban.

Para obtener el suyo Perfil decidió quitar del balcón de la Casa Rosada a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carloto, para exponer que Hebe de Bonafini era la exclusiva invitada  de Cristina Fernandez en ese lugar. Para la tapa de Perfil Carloto nunca estuvo donde estuvo.

Ambos diarios La Razón y Perfil salieron a explicar la evidente “construcción” de la realidad que operaron en sus tapas. El diario español expuso una excusa tecnológica, el diario argentina una excusa estética.

Ambas excusas tratan de explicar por qué se hizo lo que se hizo, no dicen que esas fotos no fueran manipuladas y que por lo tanto no se trate de una construcción personal de la realidad. la construcción del propio diario que expone “su” visión de la realidad.

A confesión de parte, relevo de pruebas.

 

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  • 18
  • jun
  • 2011

Durante décadas se trató, con mayor o menor esfuerzo, de equiparar las situaciones sociales determinadas por el origen de clase. Dubet pone en duda la “igualdad de oportunidades” a la que acusa de profundizar la brecha entre ricos y pobres. Aquí explica por qué prefiere la “igualdad de posiciones” para tener una sociedad más equitativa.

POR HECTOR PAVON – En Revista Ñ 15-6-2011

Hay un mito que sostiene que para combatir la pobreza, la inequidad y la desigualdad hay que lograr un sistema que genere igualdad de oportunidades para todo el mundo. En esta entrevista, el sociólogo francés François Dubet, alerta contra esta “trampa”. De un modo u otro subraya el hecho de que es casi imposible que, en igualdad de condiciones, pobres y ricos logren un mismo objetivo y que genera en consecuencia “una lucha de todos contra todos”. Dubet propone y defiende, por contrapartida, “el modelo de las posiciones” al que se refiere en su libro Repensar la justicia social y que aquí explica. En este diálogo habla de la situación de desigualdad individual y global de las personas.

-Al hablar de la desigualdad, Richard Rorty predecía que una parte de la población nunca iba a comprar un auto ni viajar en avión ni acceder a una casa… ¿Nuestras vidas están predeterminadas desde lo socioeconómico?

-Las desigualdades más grandes no están en el interior de los países, sino entre los países. La relación entre el ingreso medio de un francés y el ingreso medio de un angoleño es extrema. Si yo razono sobre la base de una igualdad perfecta en el planeta, Rorty tiene razón. Yo me sitúo en una sociedad que es, con respecto a otras, muy igualitaria. En Francia, la diferencia de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 3 veces y 1/2. Hay sociedades donde esa brecha es de 20 veces. Hay sociedades en las que ni siquiera se puede medir lo que gana un “intocable” de la India, por ejemplo.

-Hablar de la igualdad de oportunidades es como hablar de la utopía de esta época…

-Creo que la igualdad de oportunidades se ha ido instalando gradualmente, no diría como utopía, sino como el modelo de justicia espontánea de las sociedades liberales ricas, es decir, sociedades que dicen: en el fondo las desigualdades en sí no son intolerables, o son aceptables, si todos los individuos tienen las mismas oportunidades de acceder a posiciones iguales. Creo que esta utopía, es decir, este modelo, es en el fondo de tipo deportivo. Es decir, la justicia es que las reglas de la competencia son equitativas y bien transparentes. Cuando hace veinte años yo les preguntaba a mis alumnos en Francia, ¿cuáles son las grandes desigualdades sociales en Francia?, decían: los obreros, los patrones, los ricos, los pobres. Y los obreros en términos de desigualdad de posición social como los patrones. Cuando les digo ahora, ¿cuáles son las grandes desigualdades sociales? Me responden: los inmigrantes, las mujeres, los discapacitados. Es decir, personas que no se definen por su posición sino por las discriminaciones que sufren para acceder a las posiciones superiores. Y por eso lo que trato de mostrar es que cambia la representación, la percepción de las desigualdades. Las desigualdades de posición persisten pero se ven menos. Antes, las desigualdades de discriminación estaban pero no se las veía demasiado.

-Los inmigrantes tienen un doble desafío: primero deben obtener la ciudadanía y después la posición en la sociedad…

En Francia hay una gran cantidad de inmigrantes ciudadanos. Se los llama inmigrantes, pero son franceses. O sea que para una gran mayoría la cuestión de la nacionalidad, del documento de identidad, no incide porque son franceses. Pero si en Europa se plantea progresivamente el modelo de las oportunidades es porque las sociedades europeas se convierten en sociedades de inmigración. Y entonces, el problema de los inmigrantes es trepar. Normalmente, el inmigrante llega a la base de una sociedad. Y cuando sube, choca contra la desigualdad de oportunidades, el racismo, la discriminación, la xenofobia y entonces su modelo de justicia es la igualdad de oportunidades. Por eso es que ese modelo tuvo una gran importancia en los Estados Unidos, porque allí fue estructurado por la llegada de los ingleses, italianos, españoles, alemanes, rusos y todos querían la igualdad de oportunidades para trepar. Los europeos privilegiaron la igualdad de posición porque ellos salían de sociedades aristocráticas muy desiguales o sea que su problema era achicar las desigualdades. Los dos modelos son justos, la cuestión que yo planteo es que hay uno que se está debilitando y el otro se está imponiendo.

-¿Y en América Latina qué modelo se impone?

Evidentemente el modelo que se impone es el de la igualdad de posiciones y más todavía, el modelo de la integración de los excluidos. ¿Qué la caracteriza? Si tomamos la estructura social de los países de Europa grosso modo es una pelota de rugby: mucha gente en el medio, algunos ricos arriba, algunos pobres abajo. Si tomo el mundo social latinoamericano en su conjunto tengo más bien una pequeña minoría muy rica, un grupito de clase media y después 30, 40, 50% de habitantes que están… desocupados o trabajan en el sector informal, familias descompuestas. Cuando usted vive en una sociedad donde 10, 15, 30% de la gente está “out”, sin salario, fuera de la protección social, la prioridad es –más que reducir las desigualdades– la integración de los que están afuera, yo supongo que todos los latinos lo saben, depende del crecimiento económico y de la voluntad política. Creo que para las mujeres de clase media tener la igualdad de acceso a las profesiones médicas o la igualdad de acceso a la profesión de ingeniero es muy importante pero creo que para la mitad de las mujeres esa cuestión directamente no tiene ningún sentido. Me temo que si alguien en América Latina, para ganar las elecciones, prometiera: voy a permitir a todos los niños de la clase popular tener la misma chance de acceder a la profesión médica que los otros, lo tomarían por loco. Porque probablemente lo que querría la gente es acceder a la medicina, simplemente.

-¿Pero qué pasa cuando hay una crisis económica como la de España? ¿Cómo se plantea allí la igualdad de oportunidades?

Más allá de que usted elija la igualdad de posiciones o la igualdad de oportunidades, el crecimiento económico es favorable a los dos modelos. En particular, para la igualdad de posiciones, el crecimiento es lo que permite hacer redistribución sin debilitar mucho las condiciones de existencia de las categorías más favorecidas. Con crecimiento, los ricos pueden ser generosos sin hacer sacrificios. Al mismo tiempo, podemos decir que la igualdad de oportunidades es más bien un modelo de la crisis económica desde mi punto de vista. Si miro la historia económica europea, los 30 años de mucho crecimiento y pleno empleo –1950 a 1980– todo el mundo eligió el modelo de igualdad de posiciones porque en cierto modo, todos los años se estaba mejor que el año anterior. Pero cuando el empleo escasea, la cuestión del mérito para acceder al empleo pasa a ser muy importante, y la rareza del empleo crea un modelo mucho más competitivo. No sé si conoce ese juego que en Francia llamamos “Las sillas musicales” (juego de la silla).

-Si, claro.

-Es decir, aquí hay seis sillas y hay siete jugadores. Si hay igual cantidad de sillas que de jugadores –crecimiento, empleo– en el fondo, la gente va a discutir sobre la calidad de las sillas, de la posición. Pero cuando empieza a haber menos sillas que jugadores, van a discutir sobre la cantidad de oportunidades de encontrar una silla. O sea que no van a hablar tanto de si hay banquetas o sillas, o sillones, van a discutir si todos tienen una misma oportunidad de encontrar un asiento, cualquiera que sea. El modelo de la igualdad de oportunidades es más bien un modelo por el mérito en situaciones de escasez. Por eso no estoy seguro de que las dificultades económicas afecten ese modelo. Pero lo de España es extraordinario. Hay un 20% de desocupación y la sociedad se sostiene, lo cual es increíble.

-Periódicamente se sabe de problemas en los suburbios parisinos con marginados que hacen protestas muy fuertes. ¿Quiénes son, qué expresan?

-Esa periferia representa un cinco ciento de la población. No es que no sea importante, pero la mitad de la población no vive así. Eran barrios obreros que enfrentaron la crisis industrial. Luego, los obreros se fueron a los barrios de clase media y su lugar fue ocupado por los inmigrantes quienes experimentan los mismos procesos. Los que encuentran la integración, el crecimiento, se van del barrio, los que enfrentan la desocupación se quedan y por lo tanto se produce un fenómeno de empobrecimiento mecánico de esos barrios. Por otra parte, en esos barrios solamente se quedan los residentes más pobres que son reemplazados por los habitantes más pobres y se produce un fenómeno: de la misma forma que en los barrios más ricos la gente es cada vez más rica y se concentra; en los suburbios la gente es cada vez más pobre y se concentra. Cada vez más, esas personas son nuevos inmigrantes, pero a menudo son jóvenes salidos de la inmigración. En el fondo sus revueltas urbanas son su forma de huelga, de decir que la policía los persigue; es su manera de conseguir recursos, no es totalmente irracional. Frente a esa situación está el primer modelo de justicia que consiste en decir: hay que reintegrar esos barrios a la ciudad, hay que reintegrar a esa gente. En cierto modo, hay que romper esos barrios y repartir a la gente y reinsertarla en la sociedad: sería el modelo de la igualdad de posiciones. Pero el modelo que se está imponiendo es el modelo de la igualdad de oportunidades o sea que la política del gobierno francés consiste en decir: si esos jóvenes trabajan bien en la escuela, son buenos, vamos a sacarlos de sus barrios, ponerlos en buenas escuelas y permitirles una igualdad de oportunidades. Yo soy hostil a esa política. Está bien para los individuos porque es justo que un joven al que le iría bien en la escuela pueda irle bien. Pero es injusta para la sociedad. Porque si usted saca de ese barrio a los más activos, los más trabajadores, el barrio se desmorona, se acrecientan las dificultades del barrio y por el otro, usted dice que en el fondo: si esa gente está en esa situación es por ellos mismos, no tenían más que aprovechar su oportunidad. Pienso que la idea de igualdad de oportunidades es justa para los individuos, no para la sociedad. Y la igualdad de posiciones, puede ser injusta para los individuos pero es justa para la sociedad. No se gana en todos los frentes. Y en el caso francés, en cierto modo se renunció a integrar esos barrios. Se ha renunciado a hacerlos entrar en la ciudad y entonces ahora son tratados en términos de igualdad de oportunidades individuales. Lo cual sucedió en gran escala en los EE.UU.. Allí hubo una política muy fuerte de discriminación positiva hacia los negros que crearon en los años 70, 80, 90 una burguesía negra, lo que es realmente muy bueno, pero que degradó totalmente la situación de los ghettos negros americanos, lo que hace que en la actualidad los ghettos negros sean más pobres que hace 30 años porque las elites del mundo negro fueron desplazadas.

-En EE.UU., a partir de modelos como Bill Gates o Zuckerberg, que abandonaron la universidad, surgió una tendencia a decir que no es necesario estudiar.

-Son falsos imbéciles.

-Se sugiere que el saber informático no viene de la universidad, sin embargo, las elites siguen reproduciéndose en Harvard o Princeton…

-En muchos jóvenes hay un verdadero problema sobre la legitimidad de la cultura escolar que ha pasado a ser estrictamente una cultura para ser seleccionada. Gracias a Bill Gates, entre otros, muchos jóvenes pueden decir que tienen un nivel de información sobre el mundo que vale lo que vale y que no es peor que el de la escuela. Si quiero saber lo que pasa, si quiero entender dispongo de una cultura increíble y puedo tener la sensación de que la cultura de la escuela no es muy excitante y las materias lo resultan cada vez menos. Es un fenómeno que se encuentra en todas partes. Como la escuela es cada vez más una máquina para seleccionar y, como en el fondo la única legitimidad de la escuela para todos esos jóvenes es que da títulos que permiten conseguir trabajo, cuando los jóvenes descubren que los títulos que desearían obtener no les van a dar trabajo, dejan de ir. Hoy, existe un fenómeno que es que los títulos son extremadamente útiles, más que nunca, pero al mismo tiempo se descubre que una gran parte de ellos no se obtendrán o que no servirán para nada. Esto se observa cada vez más en Francia, los jóvenes de los barrios de la periferia que queman los autos dicen: tengo título y no tengo trabajo, ¿para qué sirve ir a la escuela? Un estudiante de medicina, ama la medicina, sabe que al final de sus estudios, ganará mucho dinero. Pero un estudiante de ventas, no es seguro que encuentre trabajo, que vaya a ganar dinero. Es una cuestión un poco complicada para la escuela porque, los docentes siempre dicen: los alumnos sólo piensan en la utilidad del título. Y les digo: ¿ustedes darían clase si no les pagaran? Y así descubren que si no les pagaran no darían clase. Son como sus alumnos. Paradoja: cuanto más útiles son los estudios, quienes descubren que los estudios no les resultarán útiles se van. Y eso es algo que se observa en todos los países ricos.

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  • 10
  • jun
  • 2011

La manipulación de los hechos por parte de la prensa ha sido siempre una norma dentro de las empresas de medios, aquí en la Argentina como en todo el mundo; solo que hoy en nuestro país el velo se descorre y el rey ha quedado desnudo.
El diccionario de la RAE define la palabra “muerte” como “cesación o término de la vida”, mientras que para la palabra “asesinar” la define como “matar a alguien con premeditación y alevosía”.
Para el Grupo Infobae y para el diario El Cronista una cosa parece ser lo mismo que la otra.
En su edición electrónica del día de hoy, así como a través de sus periodistas radiales como Marcelo Longobardi, Infobae publicó la noticia de un estudio estadístico realizado por la Consultora IPSOS, propiedad del grupo periodístico Reuter, en el que releva la opinión pública de 22 países acerca del asesinato de Osama Bin Laden. El título de la nota de Infobae fue “La Argentina, el país del mundo que más rechaza la muerte de Bin  Laden” .
En tanto en su edición electrónica el diario El Cronista (propiedad del candidato a gobernador Francisco de Narvaez) publica la misma noticia con el tìtulo “Argentina es el país que considera más injustificada la muerte de Bin Laden”.
Pero en cambio el estudio de IPSOS no tiene el sentido que los medios argentinos le dan, y se titula “La mayoría (76%) de los ciudadanos del mundo justifican el asesinato de Bin Laden”.
Como se observa en ninguno de los medios argentinos se menciona la palabra “asesinato”, con lo cual se disuelve el sentido de la consulta de IPSOS, cargando negativamente el peso moral sobre la opinión de los argentinos que aparecerían a los ojos de la audiencia de ambos medios como proclives a Bin Laden, cuando el sentido original de la pregunta de IPSOS ese peso era puesto sobre el ejecutor de la muerte, el gobierno de Estados Unidos.
Si se analiza el resultado de la encuesta, que indica que el pueblo argentino es el único de los encuestados que no justifica el asesinato de Bin Laden, habla positivamente de la ética de nuestra gente que no relaciona justicia con asesinato.
Si nos atenemos a los títulos de Infobae y de El Cronista en cambio pareciera que el pueblo argentino defiende mayoritariamente al terrorismo internacional.
Sería justo suponer que un pueblo que tiene la suficiente madurez para no aceptar la “justicia” del más fuerte, también tiene la suficiente inteligencia colectiva como para mirar al rey y verlo desnudo.
Sería útil que la prensa tomase nota de esta realidad, la realidad, no su construcción mediática.

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