Entradas del mes Octubre, 2010

  • 28
  • Oct
  • 2010

Siempre creí estar del lado correcto.

Cuando era adolescente en los 70 con mis ínfulas revolucionarias, cuando en los 80 abracé el discurso de la solución democrática, cuando en los 90 no compré la zanahoria del poder del mercado  y en la primera década de este siglo cuando  me entusiasmé con el regreso de la solución política.

Siempre creí estar del lado correcto, pero nunca antes me había sentido tan feliz, comprometido  y acompañado por estarlo como a partir de la llegada al poder de Nestor Kirchner.

Nunca antes como en el año 2003 tuve que pensar y reflexionar mi voto, y esa reflexión personal fue tan profunda y reveladora que por primera vez en mi vida, a los cuarenta y pico, decidí votar a un candidato del partido de Perón. Había decidido que Néstor Kirchner era lo mejor para la Argentina, y de inmediato me puse a lograr que amigos y familiares entendieran lo importante que era acompañar ese voto para el destino argentino.

Cuando Kirchner ganó aquella elección con el 22% de los votos, y yo era uno de esos 2 de cada 10 argentinos que lo llevaron al poder, me sentí satisfecho y feliz, sabía que algo nuevo estaba por nacer.

Pero ni siquiera imaginaba yo en aquel 2003 que ese Presidente iba a cambiar de tal manera el país, iba a honrar con tanta tozudez mi voto e iba a defender  con tanta claridad nuestros pensamientos.

Sería abusivo mencionar todas sus acciones de gobierno, valga decir que millones de argentinos fueron beneficiados por el gobierno de Nestor Kirchner y la continuidad del gobierno de Cristina Fernandez, más de 3 millones de niños de familias pobres recibiendo la asignación universal  y más de 2 millones de adultos mayores recibiendo su justa jubilación, apertura de las convenciones colectivas de trabajo que permitieron elevar los salarios de millones de trabajadores, protección legal para los más desprotegidos y los discriminados por cualquier razón, rejerarquización de la cabeza del Poder Judicial, reconocimiento de derechos para todos, como el casamiento igualitario, impulso de la importancia del conocimiento y la educación.

Y mientras sus políticas beneficiaban a los más necesitados al mismo tiempo se enfrentaba a todos aquellos poderes que durante décadas se habían acostumbrado a decidir sobre vidas y haciendas en la Argentina: los organismos internacionales de crédito, el gobierno republicano de Estados Unidos, los mercados financieros, las grandes empresas concentradas, el poder mediático.

El valor esencial de su acción fue devolver la confianza en la política, en que solamente mediante la política se logran modificar las cosas, y solamente recuperando el poder de la política es posible emprender el camino de un cambio a favor de las mayorías.

Nestor Kirchner puso en marcha la transformación del país no acordando con los poderes sino ejerciendo el poder, el poder político.

En mis clases siempre que abordaba el tema de la desconfianza en la política le decía a mis jóvenes estudiantes que no era la política la culpable del drama argentino, sino algunos políticos, los que decidieron entregarse a las decisiones de las minorías traicionando lo que prometían a las mayorías que los llevaban al poder.

Kirchner le dio sentido a esta afirmación y por eso caló tan hondo en el espíritu de los jóvenes, a los que les devolvió la esperanza de que las cosas no tienen un destino ineluctable, sino que el cambio y la transformación dependen de nosotros y de nuestro compromiso, más allá de cualquier interés sectario.

Seguramente la Argentina de la próxima década será mucho mejor que la actual, porque todos esos jóvenes que se han comenzado a interesar y comprometer con el futuro de su sociedad harán sentir su potencia y creatividad en pocos años.

Durante mi infancia se me hizo costumbre escuchar a mi familia, adherente al más rancio gorilismo, denostar todo lo relacionado con el peronismo. Y cuando veía aquellos viejos documentales de los funerales de Evita nunca logré entender a esa gente llorando su muerte.

Hoy lo entendí en carne propia.

Desde que me invadió la tristeza ayer cuando me enteré de la increíble noticia estuve conteniendo mis lágrimas, y de pronto hoy me puse a llorar con un profundo dolor por ese hombre muerto al que admiré. Mi hija me abrazó mientras yo lloraba, y allí se me dibujó la esperanza. A ella no le iba a suceder lo que a mí, esa incapacidad para entender la profunda sensibilidad del pueblo.

Porque lo que en definitiva logré con Nestor Kirchner además de saberme parado en el lado correcto, fue sentirme por primera vez formando parte integrante del pueblo, esa categoría social que siempre entendí pero a la que hasta entonces me sentí ajeno.

Se nos fue Nestor Kirchner, un argentino de bien, uno de los nuestros, un hombre fiel a sus ideas, y a las mías.

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  • 28
  • Oct
  • 2010

Si tengo algún maestro en esta profesión que he abrazado con pasión, ese es Jorge Cattenazzi.
La vida me dió la suerte de contarlo como maestro en mi formación primero y el premio de tenerlo como mi compañero en la tarea cotidiana después.
Mi maestro Cattenazzi escribió una sentida y reflexiva carta sobre la muerte de Néstor Kirchner.
Me permití sin pedir su anuencia publicarla en mi web, porque coincido con todo lo que allí dice, y porque no la abandoné en la tercera línea.

Se murió Néstor Kirchner.

Haber, repasemos la historia de los últimos 4o años en Argentina. Quién bajo su mandato:

• volvió a poner el tema de las violaciones de derechos humanos en agenda (sin punto final ni obediencia debida)

• estructuró una Corte Suprema de rango internacional (y sin obediencia al poder ejecutivo), proponiendo públicamente los nombres de los candidatos (lo que es un derecho del Poder Ejecutivo) para que todas las personas y organizaciones opinaran sobre el candidato.

• terminó con el default, reestructurando la deuda externa (eterna) con una significativa quita (durante el mandato de su mujer se realizó el segundo arreglo con los bonistas). Solo quedan, prácticamente los fondos buitres (alguno plantea que se les debe pagar lo que piden?).

• sacó de la pared de la Esma los retratos de dos asesinos (Videla y Bignone).

• convirtió a la Esma en un lugar de la memoria, quitándosela a la marina.

• dió nueva vida, a partir de la decisión de la Corte de anular las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, a los juicios sobre violaciones a los derechos Humanos.

• nos sacó del corsé asfixiante del FMI, pagándole (con reservas genuinas) su deuda (acuérdense cuando venían los emisarios del fondo sus recetas ¿quieren volver a eso?)

Y junto con su mujer

• reestatizó el sistema jubilatorio (para que los abuelos no queden en la calle)

• estableció dos aumentos de las jubilaciones por año (que son insuficientes, pero algo mejor a que te rebajen el 13% de tu salario en un contexto de inflación).

• le intentó tocar el bolsillo a la patria sojera (con errores, es cierto, mezcló a los grandes con los chicos y por eso perdió, pero por qué en el capitalismo está mal que paguen los que más ingresan y no todos por igual?).

• dieron la ley de medios que democratiza el acsesoa los medios de comunicación y ataca el control monopólico (no era que Adam Smith decía que el monopolio en la oferta o la demanda altera la libertad de mercado?)

• permitió la libre expresión de la protesta de todos sin represión. DE TODOS.

• le dió rango internacional a la Argentina como no tenía (por lo menos en los últimos 50 años): bloqueo al ALCA en Mar del Plata, robustecimiento al Mercosur, excelentes relaciones con Brasil (nuestro socio mayor). Vital importancia en los conflictos Venezuela-Colombia y en el intento de golpe de estado a Ecuador. Y un montón más que en este momento no me acuerdo.

Es una pérdida inmensurable, por dos motivos:

1) cómo va a reaccionar el PJ. Se bancará el liderazgo de Cristina (es un partido hipermachista, no se si se hubiera bancado a Eva, y eso que Eva los cagaba a tiros si la enfrentaban). Podrá Cristina o será desplazada por algún boludo (o algo peor que anda suelto).

2) Si Cristina no logra mantenerse, quién vendrá? Los que ya estuvieron y así quedamos, o Mauricio y así quedaremos. Como verán omito a Lilita, es demasiado fuerte siquiera para pensarlo.

Se murió un gran presidente (por lo menos en relación a lo que hemos tenido). Es una enorme pérdida, no para los peronistas (para ellos desde luego), sino para los que pueden pensar desde una mirada amplia, no sectaria.

Por eso me pregunto: los que hoy están festejando ¿Qué festejan? ¿Quiénes son? Qué pretenden? Dios salve a la Argentina de esa gente.

No se para que mierda escribí esto (tenía necesidad de hacerlo, de desahogar la angustia por el futuro). Los amigos que comparten a los tres renglones dejarán de leer, justamente porque comparten. Los amigos que no comparten, a los tres renglones dejarán de leer, justamente porque no comparten.

En verdad lo escribí para mí, necesitaba hacerlo y el enviarlo es sólo una excusa.

Mi afecto para todos ustedes.

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  • 16
  • Oct
  • 2010

No pasa un día en el que no me sorprenda este asunto de la comunicación global y el entramado de redes de relaciones en que nos hemos convertido los habitantes de este mundo.

En la medianoche de ayer apareció en mi Facebook una persona consultándome sobre la autoría del curso Comunicación, Cultura y Educación, que dicto en el 2° año del Profesorado de Educación Inicial en Fodehum, cuyo proyecto y desarrollo tengo publicado en la web Scribd desde el 8 de junio del año 2009, y fue leído 899 veces desde entonces.

Cuando le afirmé a mi interlocutora que sí, que ese proyecto era de mi autoría, me indicó que su profesora había copiado completamente ese texto cambiándole solo el nombre del autor convirtiéndolo en un Programa propio, y que ella, estudiante universitaria de pedagogía, consideraba que esa actitud era “lamentable, falta de ética y de compromiso”.

Lo más llamativo es que la estudiante se estaba comunicando conmigo desde México y  la profesora era de la Universidad Pedagógica Nacional de ese país, donde en el 5° semestre de la carrera figura una materia que se llama exactamente igual a la nuestra, Comunicación, Cultura y Educación.

La estudiante mexicana sumamente indignada con su docente prometió seguir hasta las últimas consecuencias su queja ante las autoridades de la universidad por este plagio.

Yo quedé entre molesto y satisfecho.

Molesto porque la actitud de esta colega mexicana obviamente no es la correcta, ya que desde Scribd se hubiera podido contactar conmigo (como hizo su joven alumna) y solicitar la correspondiente autorización, cosa a la que no me hubiera negado (como nunca lo he hecho con quienes tuvieron la deferencia de solicitarlo).

Que esta actitud reñida con la honestidad intelectual la haya manifestado una docente es mucho más grave que el que lo hubiera hecho cualquier otro profesional. Me ha resultado habitual encontrar este ejercicio de copia entre mis alumnos de secundaria o incluso del profesorado, pero en el caso del estudiante el error incurrido forma parte del aprendizaje. En cambio que el protagonista sea una colega me provoca vergüenza ajena.

Pero también me sentí satisfecho porque este mundo de la red me ha ofrecido innumerables oportunidades de acceder a muy interesantes producciones de todo el mundo, y de algún modo mis propias producciones también son material de uso para muchas personas de mi país y del mundo. El objetivo está cumplido.

Siempre he predicado entre los colegas romper la idea de cierta paranoia en lo que hace a no querer compartir sus producciones en la red, estacionados ellos en viejas concepciones de creer que la información que se retiene es mejor que la información que se libera.

No hay ninguna duda de que la libre circulación de información, ideas y producciones es el futuro y es el mejor futuro que podamos imaginar para mejorar como profesionales y como personas.

Pero la libre circulación no significa deslealtades, plagios ni copias. Simplemente se requiere ética, honestidad y buena predisposición para citar las autorías. Por esa razón cuando catalogo mis producciones en la red lo hago restringiendo solo su uso comercial. Por lo demás valoro su uso y reproducción, respetando su origen.

Las cosas en su lugar, libre pero honesto.

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  • 11
  • Oct
  • 2010

Por estos días el novel ganador del Premio Nobel, el novelista Mario Vargas Llosa realizó una más de sus habitualmente celebradas como inteligentes y esclarecidas declaraciones sobre cuestiones políticas al manifestar que “no es posible que la Argentina, con lo que ha sido, lo que representa desde el punto de vista cultural, elija un presidente de esos niveles de incultura y de pobreza intelectual”, refiriéndose a Cristina Fernández de Kirchner.

Sostuvo además consultado por radio La Red que el actual era “un gobierno que está corroído por la corrupción”, y que “basta oírla hablar (a CFK) para saber lo que es populismo, lo que es demagogia”.

Los vaivenes políticos de Vargas Llosa que pasó de una izquierda guevarista en los 60 al neoliberalismo en los 90, derivaron en una serie de declaraciones y postulaciones sobre la realidad política, sobretodo latinoamericana, que en las últimas década ha regado las páginas de los periódicos del mundo.

Cuando se leen las declaraciones del novel Premio Nobel, bien vale recorrer algunas otras declaraciones de los últimos años, para contextualizarlas adecuadamente y conocer quien habla cuando habla.

Aquí algunas muestras:

“Señora (Margaret Thatcher), no hay palabras bastantes en el diccionario para agradecerle lo que usted ha hecho por la causa de la libertad” (1994)

“En Chiapas, el último héroe mediático de la frivolidad política occidental, el Comandante Marcos, convocó a un Congreso Internacional contra el Neoliberalismo, al que acudieron numerosas luminarias de Hollywood, algún gaullista tardío como mi amigo Regis Debray, y Danielle Miterrand, la incesante viuda del Presidente Françoise Miterrand, quien dio su bendición al evento.” (2008)

“Asoma en la región (Latinoamérica) un nuevo racismo: indios contra blancos” (2006)

“Han encontrado en este novísimo fantasma edificado por sus miedos y fobias – el “neoliberalismo”, llamado también el “pensamiento único” en la jerigonza de sociólogos y politólogos-, un chivo expiatorio a quien endosar todas las calamidades presentes y pasadas en la historia universal.” (2008)

“En el combate por la libertad, es necesario que entendamos que este combate nos obliga a acercarnos y tomar partido resueltamente, sin subterfugios ni trampas, por las sociedades abiertas y democráticas del mundo cuyo liderazgo ejercen los Estados Unidos” (1990)

“Cuando para tener éxito no hay otro camino que ser eficiente, la gente se tiene que disciplinar porque sino el mercado, que puede ser muy generoso premiando a la eficacia, puede ser muy cruel castigando la ineficiencia. Eso disciplina a un país.”  (1990)

“Con la guerra en Irak se ha liberado al pueblo iraquí de un dictador terrible. Si la comunidad internacional hubiera hecho con Hitler lo que con Saddam Hussein se hubiera evitado el apocalipsis”. (2004)

“La Guerra de Irak no es entre el pueblo iraquí y una fuerza invasora neocolonial, sino entre las fuerzas de la coalición internacional y elementos extremistas determinados”. (2004)

“Don Evo (Morales) es el emblemático criollo latinoamericano, vivo como una ardilla, trepador y latero, y con una vasta experiencia de manipulador de hombres y mujeres” (2006)

“Los historiadores del futuro reconocerán a Aznar como uno de los grandes estadistas de la historia” (2006)

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  • 6
  • Oct
  • 2010

En la edición de hoy del diario Página 12 se publicó un artículo escrito por el especialista guatemalteco Alfonso Gumucio-Dagron acerca de las diferencias de concepto entre términos tales como comunicación, información, medios y periodistas.

Este hecho no es nuevo, recoge viejas y actuales posturas académicas sobre la relación de estos conceptos, pero lo interesante es que pone en primer plano la idea de que estudiar Comunicación no es formarse en periodismo, sino que es mucho más trascendente y profundo que ello.

Esta posición es la que expongo ante mis estudiantes habitualmente y me pareció muy interesante verla corroborada con una argumentación tan clara como sólida.

Informar no es comunicar

Alfonso Gumucio-Dagron reinstala el debate acerca de la diferencia entre el periodista que produce mensajes y el comunicador que piensa en procesos estratégicos. Y aporta sobre los procesos de formación en la materia.

Por Alfonso Gumucio-Dagron

Comunicador, especialista en comunicación y desarrollo.

 

Los medios de comunicación masiva no existen, son una mentira. Ya lo escribió Antonio Pasquali en 1963 y más recientemente lo han repetido hasta el cansancio Dominique Wolton (1) y Eduardo Vizer, entre otros. Pero por algún motivo, en la jerga común seguimos hablando de “medios de comunicación” en lugar de usar las palabras que se ajustan más a su naturaleza real: medios de difusión o medios de información (aunque algunos dirán que desinforman, en lugar de informar).

Casi cincuenta años atrás Pasquali manifestaba su “repugnancia” frente al uso equivocado de los términos: “La expresión medio de comunicación de masas (mass-communication) contiene una flagrante contradicción en los términos y debería proscribirse. O estamos en presencia de medios empleados para la comunicación, y entonces el polo receptor nunca es una ‘masa’, o estamos en presencia de los mismos medios empleados para la información, y en este caso resulta hasta redundante especificar que son ‘de masas’”(2).

La frecuente confusión entre información y comunicación contamina todos los ámbitos, y entre ellos la academia, donde los periodistas pasaron de la noche a la mañana a llamarse “comunicadores sociales”. Sin embargo, el contenido de las carreras de comunicación no ha variado sustancialmente de lo que fueron hace cinco décadas. Sólo el nombre cambió, para incluir la publicidad, las relaciones públicas o la llamada “comunicación organizacional”, pero los contenidos siguen anclados en el servicio a los medios (prensa, radio, cine, televisión), ignorando por lo general los procesos de comunicación.

En la medida en que no se establece la distinción entre periodistas y comunicadores, tampoco se ve la diferencia entre mensajes (información) y procesos (comunicación). La confusión es generalizada no solamente entre el común de los ciudadanos, sino también entre los especialistas del tema, a quienes habría que recordarles el origen etimológico de la palabra comunicación (communio), asociada a “compartir”, “poner en común” y “participar”. La comunicación no tiene un solo polo generador de sentidos, sino múltiples. Muy diferente es el periodismo porque in-forma verticalmente, es decir dictamina y da forma (¿a aquello que es “informe”?).

Cuando hace años hice un recorrido de las maestrías y posgrados con énfasis en la comunicación como proceso, quedé sorprendido de encontrar que había menos de 25 universidades en todo el mundo donde se formaban comunicadores con una visión estratégica del desarrollo y el cambio social. Todas las demás maestrías estaban dirigidas hacia los medios o las empresas, y algunas a retroalimentar el campo académico de las ciencias de la comunicación. En otras palabras, las universidades producen masivamente periodistas, cerca de 50 mil cada año, pero solamente un puñado de especialistas de la comunicación.

Hay quienes no ven aún con claridad los rasgos que distinguen a un periodista de un comunicador. Sin embargo es tan simple como transitar por una calle en un solo sentido y por otra en dos sentidos.

Como periodista en ejercicio desde hace cuatro décadas actúo sobre la realidad inmediata y expreso mi pensamiento sin necesidad de consultar con nadie; hasta mi artículo más “neutro” es una toma de posición personal. El oficio del periodismo nos hace productores de mensajes escritos o audiovisuales y nos mantiene atados a los instrumentos.

Como comunicador asumo un papel diferente, el de un facilitador de procesos de comunicación participativa y horizontal, en los que aporto con mis conocimientos y técnicas en favor de decisiones y acciones colectivas, y los pongo en diálogo con otros conocimientos y experiencias. El comunicador piensa en procesos estratégicos, no en mensajes inmediatos.

Eduardo Vizer nos dice que históricamente hay una visión “informacional” de la comunicación, de carácter eminentemente funcional y pragmático, a la que se le opone una visión de carácter crítico y “humanista”: “Para los teóricos de la información de mediados del siglo XX, preocupados por lograr la correspondencia precisa entre información y realidad objetiva, la información representaba entonces una estructura “económica, eficaz y eficiente” de organización de datos, la representación de un objeto, un hecho o una realidad prácticamente física y exterior, representada fielmente en signos codificados y transmisibles. En cambio, la noción de comunicación es mucho más amplia, rica e indefinida, asociada con la construcción de la socialidad, los vínculos, la expresión cultural y subjetiva”(3).

Las palabras sirven a veces para confundir… No cuesta mucho usarlas con propiedad. No soy amigo de las definiciones de hierro, inamovibles y elaboradas con bisturí, pero sí de una comprensión semántica que nos aproxime a la verdadera naturaleza de las palabras que usamos.

1) Wolton, Dominique: (2009) Informer n’est pas communiquer, París, CNRS.

2) Pasquali, Antonio: (1963) Comunicación y Cultura de Masas, Caracas, Monte Avila Editores.

3) “Dimensiones de la comunicación y de la información: la doble faz de la realidad social”, en Signo & Pensamiento 55, pp. 234-246; volumen XXVIII, julio-diciembre 2009.

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