CRISIS DE LA ESCUELA. Dar en la tecla.

En un reciente artículo publicado en diario Clarín el especialista en educación Gustavo IAEIS expresó lo que habitualmente se oculta, lo que habitualmente se elude, lo que no resulta «políticamente correcto»: que la crisis de la Escuela no se trata de un problema pedagógico, por lo cual no es posible resolverla con soluciones curriculares, ni con transformaciones didácticas; y lo que es peor, no se puede retornar a modelos pasados.
¿Cómo llega IAEIS a esta conclusión? Simplemente al analizar la razón de la crisis, su causa esencial, su por qué, que no se trata como en todos estos años se ha «supuesto», de un problema educativo, sino que se trata de una crisis emergente del cambio cultural.

Si efectivamente la raíz del problema es cultural, entonces todas las soluciones técnico-educativas que se intenten (y se han intentado demasiadas) conducirán a inevitables fracasos, ya que lo que enfrentamos es un problema mayor, es la crisis de la institución educativa como parte de la crisis general de las instituciones modernas. En palabras de IAEIS se trata de que el ADN de nuestra cultura posmoderna es diferente al ADN de la escuela tradicional, y por ende lo que se requiere es una transformación radical del modelo educacional para un nuevo modelo cultural.

No se trata de maquillajes cosméticos o cirugías estéticas de un modelo viejo para rejuvenecerlo, sino de empezar a pensar en un nuevo modelo educativo.

El excelente diagnóstico de IAEIS tiene para otro especialista en la materia, Alejandro PISCITELLI, una recepción agradecida porque finalmente los que «piensan» en educación llegan a la habitualmente temida conclusión, la de considerar el problema como de caracter cultural; pero disiente con aquel en cuál es la solución.

Para IAEIS la solución se basa en una recomposición de los valores transformados, en un nuevo equilibrio que permita reelaborar conceptos como orden, jerarquía, autoridad y asimetría, pasar de una escuela «dura» a una escuela «blanda», más adaptable al nuevo siglo.

En cambio PISCITELLI con un diagnóstico similar llega a conclusiones diferentes.

Estima que la idea de recomponer valores superados por el cambio cultural es también una forma de eludir el problema central, que es el impacto que genera el propio cambio cultural.

Para Piscitelli la crisis educativa requiere una formidable mutación de la educación institucionalizada para adecuarse a los nuevos aires culturales, y asentada en la revolución tecnológica que ha “dinamitado” buena parte de las instituciones tradicionales, entre ellas la Escuela.

Piscitelli considera que no es necesaria una adecuación de la institución escolar sino la construcción de un nuevo formato educativo por fuera de los tradicionales moldes institucionales.

Personalmente creo que este punto es central. Finalmente los analistas parecen ir llegando al corazón del asunto: la transformación de la cultura moderna en otra cosa, que es lo que hoy tenemos.
Personalmente he venido sosteniendo esta misma postura desde hace casi una década, resulta cuanto menos satisfactorio que los encargados de establecer soluciones comiencen a dar en la tecla.

Claro que esta conciencia del problema dispara soluciones desafiantes y atemorizantes para el modelo establecido. Seguir con las prácticas de contingencia como hasta ahora solamente permite diferir la necesaria solución, enfrentar la realidad sin vestiduras puede no darnos las respuestas que nos gustaría ver, pero sin duda nos permitirá dejar de recorrer círculos concéntricos en el laberinto de los errores que solo ha logrado darle a la crisis un respirador artificial que mantiene a la institución educativa en permanente estado de terapia intensiva.

Para leer el artículo completo de Gustavo Iaeis hacer click aquí
Para leer el artículo completo de Alejandro Piscitelli hacer click aquí
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