Macri engañó a Clarín con la joven Snapchat

Quizá pocas veces como hoy un medio de comunicación masiva de enorme importancia mostró su debilidad frente a las nuevas plataformas de autocomunicación masiva que circulan por la red.

En un artículo de su edición de hoy el Clarín, nada menos que el mascarón de proa de la corporación mediática más poderosa de la Argentina y una de las tres más poderosas de Latinoamérica, criticó al gobierno por haber privilegiado la emisión de vídeos y fotos exclusivas del encuentro entre Macri y Obama a través de la cuenta oficial que el presidente hace poco tiempo abrió en la novedosa plataforma Snapchat.

Inclusive el texto del articulo se vuelve aún más patético ya que suena como una novia madura y despechada que ve como su príncipe azul que tanto trabajo le tomó conquistar la engaña con la joven y espectacular nueva red social. A tal punto que confunde una plataforma de intercambio social como “un medio” e incluso le agrega un toque nacionalista a su reacción, “un medio extranjero”, le llama a Snapchat.

Es tal el sinceramiento de los temores de Clarín que llega al punto de calificar este hecho como un impedimento para “garantizar el libre acceso a información pública”. Increíblemente el aliado periodístico de Macri dice “La realización de una cobertura audiovisual oficial y su entrega a un medio extranjero como Snapchat, cuya plataforma no favorece la reproducción libre de los contenidos en otros medios, no es la forma más conveniente de hacer publicidad de los actos de un gobierno republicano y democrático”, aunque parezca mentira Clarín se preocupa por la reproducción libre de contenidos y hasta menciona la palabra “pluralidad”, cosas veredes Sancho.

Incluso en esta rabieta sentimental el Clarín factura a Macri haber entregado material exclusivo de su asunción a través de su cuenta oficial de Facebook, desliz que en su momento supo perdonar, mas no olvidar.

El sociólogo catalán Manuel Castells en su libro Comunicación y Poder alude precisamente a la posibilidad de que las viejas formas de comunicación masiva se vean superadas por el tráfico de relaciones e información en red a través de las plataformas que la mayor parte de la población porta en sus celulares, encabezadas por las ya tradicionales Facebook y Twitter, luego ampliadas por Whatsap.

Castells llama en su libro a estas nuevas formas de la comunicación como “medios de autocomunicación de masas” tomando como base la tradicional fórmula de los “medios de comunicación de masas” tradicionales, que según este sociólogo comienzan a desafiar a los viejos medios eludiéndolos al momento de vincular el acontecimiento y su difusión.

La idea es que las personas pueden hoy informarse de lo que está sucediendo sin la mediación de los medios de comunicación tradicionales, lo cual no significa que no existan otras mediaciones, pero sí que podría disminuir sustancialmente esta poderosa mediación. La reacción de Clarín ante los vídeos exclusivos que la presidencia publicó por Snapchat no son solamente un reflejo de un desaire de parte de Macri a su aliado periodístico fundamental sino la evidencia de que los tiempos están cambiando, como diría Bob Dylan.

Es una realidad que los medios de comunicación llamados tradicionales están retrocediendo en todo el mundo, cada vez se venden menos diarios y las nuevas generaciones se van alejando de la televisión sincrónica, y la razón de ello es que las noticias circulan más, y antes, por las redes sociales y que el modelo televisivo está yendo claramente a la TV diacrónica de plataforma en red como lo indica el llamado “modelo Netflix”.

Estas novedades no solamente afectan el negocio de las viejas corporaciones de medios sino que también hieren sus ambiciones de poder, que como bien dice Castells es un proceso, no una posesión detentada por algo o alguien, en el cual los medios hoy juegan un rol trascendente, pero que dentro de ese proceso no tiene ni mucho menos el lugar comprado.

La decisión de Presidencia de derivar información de la visita de Obama por las redes, en este caso por Snapchat, tiene el claro objetivo de generar atención en una red social muy joven especialmente poblada por jóvenes, que en su mayoría no consumen los medios informativo tradicionales, y por lo tanto de explorar nuevas vías de comunicación entre el gobierno y “la gente”.

La campaña electoral de Cambiemos tuvo un especial apego y apoyatura en las redes sociales, esencialmente Facebook, Twitter y YouTube, aunque su principal sostén estuvo dado por los medios tradicionales de comunicación de masas, los más poderosos. Quizá esta decisión haya sido una vía de exploración para ir marcando, desde el poder político, la cancha de quién es el que manda, dentro de este “proceso” en que se ha convertido el Poder en este siglo XXI.

Mientras, la reacción destemplada de la corporación Clarín se parece más a una advertencia de quién se siente con derechos (matrimoniales) y dispuesta a dar una dura batalla por hacer valerlos.

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